[English version coming soon. Be patient, please 😉 ]

 

El fin de semana pasado teníamos puente de tres días, así que la tarde del jueves, después de haber estado un día y medio con fiebre y tal, Marta y yo nos montamos en el shinkansen (tren bala) dispuestos a aguantar 5 horas de trayecto (Fukuoka y Tokio están separadas por casi 1000 km)…. que se nos pasaron volando (no sé si por las ganas de llegar a Fukuoka o por at tute que nos dimos jugando con la Nintento DS 🙂 ).

Desconozco si el aire fukuokeño tiene unas propiedades terapéuticas excepcionales o fue por obra y gracia del tonkatsu ramen (fideos de tradición china con caldo a base de cerdo), pero a los 5 minutos de llegar estaba yo que me subía por las paredes y sin acordarme lo más mínimo de mi fiebre. 🙂

Allí nos recibieron Paco y Hitomi, que nos llevaron a su casa y se encargaron de organizar uno de los fines de semana con la agenda más apretada del mundo mundial…. pero también de los que más ha valido la pena, porque he podido reencontrarme con un montón de viejos amigos. ¡Muchas gracias por todo!

Desde que volví, me he estado levanto todas las mañanas de un humor increíble y estoy feliz todo el día sin razón aparente… y es una gozada, ¿eh? ¿Me habré enamorado? 😉

 

Dicen que la primera ciudad de un país extranjero en la que uno vive le marca. No lo sé, la verdad (no he vivido en tantos sitios, en realidad :-)). Lo que sí que tengo claro es que, pese a que no haya tanta oferta cultural, ni tanto jaleo, ni tanto guiri, ni demás historias varias… se vive mucho mejor en Fukuoka que en Tokio.

Fukuoka 1 – Tokio 0

 

Ahí van algunas fotos:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡¡Gracias por todo y nos vemos pronto!!