23 Jun 08

Para aquellos que hayáis venido a Japón alguna vez, estas fotos no os descubrirán nada nuevo. Aquí se emplea mucha mano de obra (en el sentido más literal lo de “mano”) para realizar tareas que, en España, desempeñaría una sola persona… o ninguna.

For those of you who have been to Japan these pictures won’t reveal anything new. However, workers here do really give you a hand (and in a very literal sense). They use way more wokers here for something in Spain could be performed by a single person… o no person at all.

Para muestra, un par de botones. || Here are some examples.


En primer lugar, el omnipresente “señor indicador luminoso”, sin el cual sería imposible vadear los peligros que entrañan las obras en las aceras niponas.

In first place the omnipresent “road indicator glowing man”, essential to ford the perils of Japanese sidewalks.

En segundo, un reciente descubrimiento: el “clan de los limpiadores de quitamiedos” (que, como los apóstoles, trabajan de 12 en 12).

In second place, a recent descovery: the “guardrail cleaning clan” (who, like the Apostles, go in twelves)

¿Algún parecido? || Any resemblance?

1 Dec 07

[English version coming soon. Be patient, please 😉 ]

 

El fin de semana pasado teníamos puente de tres días, así que la tarde del jueves, después de haber estado un día y medio con fiebre y tal, Marta y yo nos montamos en el shinkansen (tren bala) dispuestos a aguantar 5 horas de trayecto (Fukuoka y Tokio están separadas por casi 1000 km)…. que se nos pasaron volando (no sé si por las ganas de llegar a Fukuoka o por at tute que nos dimos jugando con la Nintento DS 🙂 ).

Desconozco si el aire fukuokeño tiene unas propiedades terapéuticas excepcionales o fue por obra y gracia del tonkatsu ramen (fideos de tradición china con caldo a base de cerdo), pero a los 5 minutos de llegar estaba yo que me subía por las paredes y sin acordarme lo más mínimo de mi fiebre. 🙂

Allí nos recibieron Paco y Hitomi, que nos llevaron a su casa y se encargaron de organizar uno de los fines de semana con la agenda más apretada del mundo mundial…. pero también de los que más ha valido la pena, porque he podido reencontrarme con un montón de viejos amigos. ¡Muchas gracias por todo!

Desde que volví, me he estado levanto todas las mañanas de un humor increíble y estoy feliz todo el día sin razón aparente… y es una gozada, ¿eh? ¿Me habré enamorado? 😉

 

Dicen que la primera ciudad de un país extranjero en la que uno vive le marca. No lo sé, la verdad (no he vivido en tantos sitios, en realidad :-)). Lo que sí que tengo claro es que, pese a que no haya tanta oferta cultural, ni tanto jaleo, ni tanto guiri, ni demás historias varias… se vive mucho mejor en Fukuoka que en Tokio.

Fukuoka 1 – Tokio 0

 

Ahí van algunas fotos:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡¡Gracias por todo y nos vemos pronto!!