Pues sí. Después de unos cuantos días en la capital del este (que eso es literalmente lo que significa Tokio), ya era hora de que diera señales de vida, ¿no?

 

Ahí van mis impresiones.

 

So here I am after some days in the “Capital of the East”(that’s the literal meaning of Tokyo). It was high time I reported myself, right?

Here are my impressions.

 

El vuelo (o, mejor, “los vuelos”). Esas ¿14 horas? se me hicieron cortíiiiisimas. Las últimas veces que había cogido el avión (Austria, Alemania, UK) aquellos trayectos de dos horas y poco me parecían interminables y me estaba dando miedito imaginarme sobrevolando Siberia mirando el reloj cada 15 minutos. Pero no: se me pasó “volando” (guiño guiño). Tengo que comentar que no fui el único que tuvo que pagar por exceso de equipaje (porque pagué, señores, vaya que si pagué –y eso que los otros dos “excesivos” pagaron el doble, jarl!–), pero me sentí muy aliviado cuando me pude manejar con mis 5 bultos de equipaje de mano (con la ayuda de mis amables compis, que me echaron un cable) y no me hicieron dejar nada en tierra (¡como le hicieron a la pobre Marta!).

 

 

The flight (or rather “flights”). Those 14 hours?? passed incredibly fast. The last times I took a plane (Austria, Germany, UK), those journeys seemed to last ages and I was scared only by picturing myself flying over Siberia and checking the time every few minutes. But I was wrong — time “flied” (wink wink). I have to remark here that I wasn’t the only one who had to pay for baggage excess (…that I had to pay cent by cent with all the sorrow of my soul –even if the other two guys with excess had to pay twice as much!!–), but I felt relieved when my kind fellow interns helped me with my 5 pieces of hand baggage and I could take everything in the plane (unlike Marta!).

 

 

El grupo. Al aeropuerto de Narita llegamos todos en comandita (y, sin haberlo planeado, me ha salido un pareado”). Somos “los siete becarios” (casi como los de Kurosawa pero con los ojos menos rasgados) y cualquiera que me conozca un poco sabe que estos comités multitudinarios “are not precisely my cup of tea”… sobre todos si son de españoles (a mí, las piñas, tropicales). Leñe, que es que somos muy nuestros y parece que necesitamos constantemente estar rodeados de compatriotas. Vengaaaa, vaaaaale, no me voy a poner en plan ogro: se agradece sentirse arropado por gente cercana (aunque sólo sea en lo cultural/idiosincrásico) cuando estás en un país completamente desconocido en el que la comunicación (verbal, al menos) es prácticamente imposible. Tratándose de Japón, lo de tener a alguien que te haga de intérprete para solucionarte los entuertos de la llegada, la búsqueda de casa, contratos varios, etc. y que además te ofrezca asesoramiento cultural y de ocio mientras te familiarizas con el terreno es algo impagable. En ese sentido, Marta (que es, como dicen ahora los jóvenes ;-), la $%#@ ama del japonés; me quito el sombrero ante ella) y yo nos hemos erigido “mamá y papá” de la expedición… aunque, como en todas las familias, cada hijo es un mundo aparte. En realidad, nos conocemos sólo de unos pocos días y apenas nos habríamos visto un par de veces antes de venir aquí, pero parece que hubiera sido muuucho tiempo (está visto que el CECO une), se respira muy buen rollo, nos lo pasamos teta y me han causado muy buena impresión… casi todos (pero, bueno, también admito que no siempre las tengo todas conmigo en lo que a primeras impresiones se refiere, así que concedamos un margen de confianza).

 

The group. “The seven interns” (almost as in Kurosawa’s movie) arrived at Narita Airportin a pack. If you know me well, you’ll already now that big groups are not precisely my cup of tea… especially if they are Spaniards (haha, that must be the “linguistic vampire in me). It is all about this Spanish thing of being surrounded by our fellow countrymen all day. Ok, ok…. I’m not going to get mean on that one: I know that it is always good to be surrounded by close people (even if it is only culturally speaking), above all when you’re in such a different place where communication (written and read, at least) is impossible. Being that country Japan, having someone acting as an interpreter and helping you out with the arrival issues, looking for a flat, etc. and getting from them cultural and “leisure” advise is priceless. In that sense, Marta (who is HUGE when it comes to Japanese language) and I have been the “mum and dad” of the expedition… but, like in regular families, kids can be completely different. Actually, we’ve known each other for a couple of days only and had meet just a twice before coming to Japan, but it looks like we have been together in this for a looooong time (CECO joins, it appears) and there is a good vibe, we have a great time together and I have a really good impression… of almost all of them (but I have to admit I’m not extremely good at ‘first impression’, so I’ll be careful and will wait to see how things develop).

 

La casa. Fue la protagonista de lo más cercano a una “crisis” que he tenido por aquí. A pesar de ser bastante grande (para los estándares japoneses, claro), con su habitación extra (completamente inesperada), y de compartirla con una persona “normal” (en contraposición a mi querida Obachan de Fukuoka) me encontré con una habitación en la que sólo tenía una cama (not bad) y una mesa de estudio minúscula con su sillita que sólo me da dolores de espalda. ¡Y sin armarios! ¡Y sin cómoda! ¡Y sin estanterías! (¡Con la hartura –aspírese esa hache– de kilos que me había traído yo para tenerlos muy bien organizados!) ¡Y la conexión a Internet por la que pagamos es un bodrio! Ay, ay, ay… Si a eso le sumamos que aquí las distancias son exponencialmente más largas que en Fukuoka , que no conocía mi barrio y que el cansancio del viaje me hacía creer que jamás me apañaría en ese barrio (en el que llevaba 5 minutos contados), etc… ¿entendéis mi “crisis”? Afortunadamente, ésta se disipó en cuanto me desperté a la mañana siguiente. También me doy con un canto en los piños con mi compañero de piso (y futuro compañero de curro). So far, so good. 🙂 Y, visto, lo visto, es toda una suerte.

The house. It was the cause of the closest thing to a “crisis” that I’ve had here. Despite being pretty big (for Japanese standards, of course), having an extra room (completely unexpected), and with a “normal” flat-mate (unlike my dearest Obachan back in Fukuoka) I found a room with just one bed, a tiny set of desk and chair which only gives me back ache…. and nothing else. No wardrobe! No chest of drawerds! No shelves! (And I hadn’t brought with me tons of kilos –which I had to duly pay– for no reason!) And the Internet connection we are paying for is really crappy… My, my. If we add up to all this that distances are considerably longer than in Fukuoka, that I didn’t know the neighbourhood and that I was tired because of the journey, etc… do you understand my “crisis”? Fortunately, such crisis disappeared as soon as I got up next morning! Plus, I think I’m really lucky with my flat-mate (and work-mate-to-be). So far, so good. 🙂 And that’s too much for what I know from other people.

 

El país. “(…) en cuanto me desperté la mañana siguiente”… a las 6.15. Y ni jet-lag ni leches, pero es que si a Japón lo llaman “el país del sol naciente” es por alguna razón. Aquí el Lorenzo se despierta bastante pronto y deja de trabajar igualmente pronto, sobre las 18.00. Yo a esas horas de la tarde no tengo mucho problema en bregar con las oscuridad, pero la luz matutina… Ni antifaz, ni estas cortinas que tenemos por aquí: me tengo que buscar unas persianas en condiciones que le planten cara al sol naciente este. Por lo demás, el país, tal y como lo recordaba; a fin de cuentas, sólo he estado fuera un año justo. Aunque insisto, cuando me preguntan, en que en Japón sólo viviría una temporada corta (un año, dos años), la verdad es que este país es como una ¿segunda? patria para mí. No sólo porque ya es la cuarta vez que vengo y existe una cierta familiaridad con la cultura, sino porque los aspectos formales (normas, usos y costumbres) de la vida cotidiana de este pueblo me hacen sentirme realmente cómodo y encajan como un guante con mi atención y tiquismiquismo. 😉 Eso sí, que en este país se da una densidad de frikis (en cualquier sentido que se le pueda dar a la palabra) mayor que la que pueda haber visto en cualquier otra parte, también es verdad. Con todo y con eso, tengo la suerte de tener unos cuantos amigos nipones por aquí en Tokio que se han encargado de celebrar mi llegada a la ciudad y de echarme más de un cable en estos primeros días (incluido el pasarse por mi casa con muebles y demás artilugios necesarios). Hay que ver lo majetes que son.

The country. “(…) as soon as I got up next morning”… at 6.15am. Nothing to do with jet-lag and stuff, but they call Japan “the country of the rising sun” for a reaon! The sun comes up really early in the morning and sets equally early, around 6.00pm. And I can cope with early nights, but when it comes to morning light… not even with an eye-mask or curtains. I have to find myself a good set of blinds to fight the rising sun. As for the rest, the country is exactly as I remember; as a matter of fact, I’ve only been away for one year! Although I insist (when I’m asked if I could live here for a long time) I would live in Japan one year, two years… truth is that this country is like a second home to me. Not only because it is my fourth time here and there is a certain degree of familiarity with its culture, but also because the formal aspects (rules, customs and habits) seemt to fit like a glove with my over-attentive and picky character. 😉 But, hey, I think Japan has the highest ratio of strange people (in every possible sense) I’ve ever seen. Anyway, after all, I’ve been blessed with a lot of friends in Japan (and in Tokyo!) that already welcomed me here and gave me a hand with my installation (including bringing me home furniture and other necessary things for the house). They are sooo nice!

 

Creo que esto es todo por hoy. Me voy a ir en breve con la bici (¡¡que tengo ya bici y móvil!! ¡Soy feliz!) a ver si localizo súpers y tiendas de todo a 100 yenes para acabar completar la decoración de mi casa.

And I think this is it for today. I’m going to leave soon with my bike (hey, I already have one bicycle! I’m a happy man!!) to try and find some supermarkets and “100 yen shops” to finish decorating my place.

Más (¡y más fotos!), en próximas entregas.

More (and more pics!) in the issues to come.