¡Ay, ay, ay! Que dentro de ocho horas estaré en Barajas, a punto de coger el avión para cambiar de continente, dejar atrás a mis amigos y familia, enfrentarme a una nueva vida en una ciudad desconocida y en un país totalmente diferente, y bla bla bla… ¡¡qué ganas tengo!! 😉

Este año, a diferencia de hace dos, cuando me fui a Fukuoka, la sensación difiere bastante. En aquellos momentos escribí una entrada medianamanete emocional en la que afrontaba con gran dosis de cautela un futuro incierto en un lugar hostil (por el idioma y los usos) y donde tendría que poner toda la carne en el asador y valerme por mí mismo (en Fukuoka empecé de cero… y mira cómo volví).

Ahora, con amigos en Tokio, cierto “conocimiento del medio” y algo más de experiencia a mis espaldas, quizás lo que más me inquieta de esta aventura es el trayecto: ¿seré capaz de meterme en el avión con todos los kilos que quiero y no pagar nada? ¿Podré moverme con todas esas bolsas y demás? 😉

No obstante, he de sincerarme y reconocer que yo, “el que no sabe lo que es echar de menos”, me siento un poco extrañado por dejar a gente detrás. No a mis amigos, a los que sé que voy a ver, aquí o allí, tarde o temprano, y con los que todo seguirá prácticamente igual; sino ami familia, con la que en los últimos meses he pasado un tiempo siendo muy consciente de la despedida que se avecina y de que las cosas a mi vuelta pueden ser muy diferentes de como las dejo ahora y puedo encontrarme con “bajas” 🙁 o con “altas” 🙂 . Aaaay… ¡la edad me está ablandando! 🙂

 

 

Sea como sea, la cuenta atrás ya ha empezado…

 

 

 

3

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2

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1

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IGNITION!!

 

IGNITION!!