October 2006


30 Oct 06

Hay una primera vez para todo. La mía, cobrando, tuvo lugar la semana pasada. Como suelen ser acontecimientos memorables, creo que merece la pena dedicarle unas líneas aquí.

Prólogo:

Hace dos semanas me llamó mi amiga Mai para decirme que me pasaba un trabajo de interpretación que ella no podía hacer y que les había dado mi número a los de la agencia. A mí, que estoy parado y sin visos de que mi situación cambie por un tiempo, me vino como agua de mayo. Gracias, Mai. Al rato me llamaron los de la agencia: me propusieron ir a Sevilla el día 26 (el pasado jueves) para una conferencia de educación, interpretación simultánea… Después de discutir las tarifas (tuve que bajar las mías un poco) y las condiciones, acepté. Al rato, me llaman de nuevo y me da por preguntarles por mi compañero/a de cabina, pero, oh, sorpresa: NO IBA A TENER. Así que me iba a enfrentar a 6h de cabina, yo solo. [NOTA para los que no estéis familiarizados con el mundo de la interpretación: al cabo de 1h ó 1h30min interpretando en cabina el cerebro se te derrite si no te turnas y lo que dices puede ser un auténtico sinsentido.] Les propuse cambiar aquello, pero me dijeron que no podían ya que se habían equivocado al presupuestarlo; les aconsejé renegociarlo con el cliente, pero también me dijeron que no podían… Al final, acabé desistiendo, pero seguía con mi preocupación y les expliqué que la prestación podía ser “una auténtica mierda” (creo que no fui tan explícito… pero casi). “Eran conscientes” y les daba igual. En fin.

Día de autos:

Tenía que coger el AVE en Atocha a las 6:30 de la mañana. Salí de casa a las 6:15h, con el tiempo justo para dar un par de vueltas buscando un taxi y recorrer los 500m que hay de mi casa a la estación. En el tren, lo típico: ejecutivos trajeados y repeinados con sus dos móviles (el de trabajo y el personal, imagino) de última generación… y yo, mínimo 10 años más joven, con mi fiebre y mi “malestar intestinal” (aunque eso no se puede saber así a priori), sentado al lado leyéndome la documentación para la conferencia y preparándome mentalmente para “6 horas en soledad”.

“La lluvia en Sevilla es una maravilla.” Pues está visto que siempre llevo maravillas a la ciudad cada vez que voy de visita, porque, vamos… Entre la lluvia y el atasco matutino, acabé llegando al Pabellón de Marruecos 10 minutos antes de la hora fijada para la conferencia. Salgo del taxi, entro a toda prisa, pregunto por la persona de contacto, nadie sabe de quién estoy hablando, digo que soy el intérprete y…

– Momento memorable número 1: La chica (guiri) que tengo detrás me oye y dice: “No, no… La intérprete soy yo. Ya he ensayado incluso con la oradora y lo tengo todo preparado.” Me quedo parcialmente a cuadros y le comento que he venido desde Madrid porque me han contratado. Tras unos minutos de confusión, me hacen saber que estoy en la “1ª jornada hispano-árabe de jardinería”. Me he colado. Tengo que ir a otra parte del pabellón.

– Momento memorable número 2: Llego, me presento y pregunto por la cabina. “Está en el piso de abajo. Tu compañero ya te está esperando”, me dice un señor. ¿Mi compañero? Acto seguido bajo, localizo la cabina y, en efecto, veo a un señor (guiri) metido dentro. “Hola, soy Álex, el intérprete.” “Yo soy Bartus… ¡tú no eres David!” Pues no, no soy David (pronúnciese “deivid”). Resulta que aquel compañero espontáneo estaba esperando al tal David porque iban a trabajar juntos.

– Momento memorable 3: Llega David y nos encontramos los tres intérpretes. Ellos contaban con que iban a trabajar juntos, pero… ¿quién era yo? Les explico brevemente que me han llamado de la agencia porque la persona de contacto les pidió un intérprete (SÓLO UNO). Ellos me dicen que suelen trabajar en este pabellón, para la Fundación Tres Culturas, y que les habían pedido sus servicios para ese día. Llamamos a mi persona de contacto, que estaba aparcando (a todo esto, los ponentes y los invitados estaban ya llegando), y nos dice que ahora baja y vemos qué pasa. Al llegar nos dice que no les había contratado a ellos, sólo les había pedido un presupuesto… pero ni les había confirmado ni desmentido. Se quedan discutiendo sobre qué van a hacer mientras yo me meto a cabina, pues la jornada ya había comenzado.

En el primer descanso, los dos ingleses me informan que se ha puesto en contacto con el hombre que les ha contratado a ellos y que viene de camino para intentar saber qué pasa y ver una solución. Vuelta a la cabina. No sé qué discutirían, pero a la media hora, cuando yo seguía “a lo mío”, pasaron los dos a la cabina y uno de ellos se despidió. El otro se sentó conmigo y nos estuvimos turnando todo el día.

– Momento memorable número 4: La última intervención de la conferencia, los comentarios finales y cierre de la jornada, era cosa mía. El orador comienza su discurso, yo comienzo la interpretación… “Bueno, como tengo una voz bastante potente, a mí estos aparatos [los micrófonos] me suponen más un problema que una ayuda.” CLICK……………………………………. No era la primera vez que no se oía nada durante el día, porque muchas veces los participantes hacían preguntas sin micrófono y no se enteraba uno de la pregunta y tenía que interpretar la respuesta, pero aquello… El caso es que yo, todo serio, digo, en tercera persona, como hay que hacerlo: “El intérprete no puede oír al orador. Pídanle que encienda el micrófono, por favor.” (Hay que recordar que yo estaba una planta más abajo.) El caso es que no hubo respuesta alguna…. ¡¡nadie nos estaba escuchando!! (Claro, también se veía venir un poco: el público estaba compuesto por unas 20 personas, todos extranjeros con la salvedad de 2 ó 3 hispanohablantes que habían dado sus discursos en inglés así que…) Así que el otro intérprete y yo decidimos relajarnos, hablar de nuestras cosas y doblar esporádicamente al orador al más puro estilo de “El Informal”.

– Momento memorable número 5: En el taxi de camino a Santa Justa. Esta vez sin atasco, pero con un taxista que aprovechaba todas las paradas en semáforos (yo creo que las buscaba, incluso), para desplegar el periódico encima del volante y dedicarse a completar el Sudoku. Grrrr….. Nada que no pudiera solucionarse con unos cuantos carraspeos y miradas asesinas por el retrovisor en los momentos oportunos.

Epílogo:

Comida-merienda-cena en la estación de Santa Justa: espaguetis carbonara y tarta de queso; que le den a las “molestias intestinales”… ¡hay que celebrar un trabajo bien hecho!

22 Oct 06

Hace unos días, Setsu me mandó la siguiente foto.

Some days ago, Setsu sent me the following picture.

La nueva inquilina || The Newcomer

La chica que está entre Woobin y Yasumi, cuyo nombre ignoro, es la nueva inquilina (taiwanesa, creo) de mi la habitación 207 de la residencia internacional de estudiantes de Ijiri, Fukuoka. Pobrecilla: creo que el fantasma del último chico que vivió allí se le seguirá apareciendo todas las noches de películas o fiestas varias. 😉

The girl standing between Woobin and Yasumi, whose name  I don’t know, is the new (Taiwanese, I’ve been told) inhabitant of room 207 of Ijiri’s International Dormitory in Fukuoka. Poor her –I think the ghost of the last guy who was living there will haunt the room whenever they have movie-night or party at Ijiri. 😉

 

Palabra del día: fantasma (ES), ghost (EN), yurei (JP), Gespenst (DE)

17 Oct 06

Si el título que de la banda sonora de mi semana pasada podría haber sido “Animación suspendida”, el de esta semana podría ser “Vértigo” (traduciendo un texto inhumano para mañana, tengo que preparar una interpretación para el viernes y otra para la semana que viene…). El denominador común: apenas veo la luz del sol; estoy demostrando que se puede vivir en pijama. (Por cierto, llueve en Madrid.)

Este finde escribo con más calma y cuelgo alguna foto.

While the title of my soundtrack for last week could have been “Suspended Animation”, this one I could use “Vertigo” (working on a dreadful translation right now, gotta prepare some interpretation for Friday and another one for next week…). Common denominator: I have hardly been touched by sunlight. I am the living proof that you can live wearing your pyjamas. (By the way, it’s raining in Madrid.)

I’ll write more quietly this weekend and upload some pictures.

4 Oct 06

Yasu!

10 días que me han sabido a poco, pero no me quejo: he conocido gente nueva que se ha portado conmigo maravillosamente, he conocido diferentes rincones de Grecia, he probado los manjares del país, me he reído lo indecible y me lo he pasado como un enano… Lo extraño es que casi he tenido más choque cultural en Grecia que en Japón. Por citar algunos: los inodoros de Grecia, los taxis compartidos, las horas de comida, el servicio militar…

 

De cualquier modo, me llevo unos recuerdos estupendos y ya estoy pensando en ir de nuevo o recibir las visitas de mis nuevos amigos.

 

10 days were two short but, still, I can’t complain: I have met new people who treated us wonderfully, I discovered different spots around Greece, enjoyed the typical delicacies, laughed a lot and had a great time… The strage thing is that the cultural shock for me was bigger in Greek than in Japan. To name a few: the Greek toilets, the shared taxis, meal times, military service…

Anyway, I’ve returned home with great memories and I’m already planning my next trip or having my new friends visiting me.

 

Algunas fotos || Some pictures

La Acrópolis por la noche Con Constanza y Tamara

 Meteora

The GroupIsla de Ios, desde el ferry

Ia (Santorini) Ia (Santorini)

Sunset in Ia  Cristina, Karla, Danai y Tamara, en la bouzoukia

En la bouzoukiaWake up, Athens

El grupo (menos Constanza)