A continuación voy a corta-pegar el mail que les he mandado esta mañana a "las niñas" (y Juanjo) contándoles cómo han sido mis primeras horas aquí… interesante. Hay más batallas que contar, pero estoy cansado y quiero dormirrrrr. También he subido las fotos que he hecho esta tarde, para que podáis imaginaros cómo es mi nuevo "hogar".

Following I am going to copy-paste the text of a mail I sent to "the girls" (and Juanjo) today in the morning in which I commented on my first hours here… interesting. There are more stories, but I am tired and want to hit the bed. I also uploaded the pics I took this afternoon, so that you can imagine what my new "home" is like.

Mi casa nueva II

[The following text is in Spanish only. If you want to know the detailed story in English, let me know]

He sobrevivido a mi primera noche en casa de la obachan!! Aunque aún no me explico cómo: sí, la casa será muy grande, estará en una zona muy buena, tendrá un jardín muy poblado con dos árboles protegidos por el ayuntamiento…. pero tiene mugre hasta decir basta!! Ya haré fotos de mi habitación, que es de estilo… ¿cómo deciros?… mejor no deciros; de las sábanas/colchas/cubrecamas que me quería encasquetar ayer (menos mal que me traje las mías), que yo creo que llegaron a Japón en el primer barco portugués que vino y han ido pasando de mano en mano (por no mencionar otras partes del cuerpo, porque vaya pinta que tienen….) desde entonces; el colchón es de chichi-nabo (ya me lo dijo el francés que estuvo viviendo aquí hasta ayer, aunque ella me dijo –con poca alegría en la cara al hablar del anterior inquilino– nada más llegar a la habitación: "Ya me dirás tú qué tal el colchón, porque ese François se estaba quejando todo el rato y no entiendo por qué") y acabas durmiendo con la espalda a diferentes alturas. El temita de las persianas (= listones –de madera– que tengo que desplazar horizontalmente cada mañana y cada noche por un raíl –de madera, por supuesto– para que no entren los ladrones –"Si prevés que vas a llegar tarde o no vas a dormir aquí, déjalos cerrados y trancados."–), también tiene su guasa. Afortunadamente no soy alérgico a los ácaros del polvo, porque si no me habría muerto nada más quitarme los zapatos en el vestíbulo. La casa está llena de papeles, libros, vídeos y revistas en francés (he visto una –en inglés– que parecía de la posguerra –mundial II– titulada: "Feminism", con un dibujo "de la época" de una tía con más pinta de bollera que la periodista esa de "Dónde estás corazón") y tazas, platos, cazuelas… todo esparcido alegremente por el suelo. Por supuesto, mis útiles no tienen cabida en la cocina-comedor, así que aquí en mi habitación están la sartén, cazuela, platos y vasos que me traje (porque con la rumana que estaba el año pasado tuvo movidas porque usó no-sé-qué-vaso súper importante que tendría debajo de cualquier mesa, así que yo he sido previsor). Tengo un frigorífico pequeñito para mí, y una cestita encima de él en la que puedo guardar mi pan, pasta, bollos, especias, fruta, aceite….¿¿en esa cestita?? Ni de coña cabe. Pero no, no le preguntes que si puedes dejarlas en la cocina, que te dice que "ya tiene ella muchas cosas, pero mira a ver si lo puedes poner fuera (= en el cobertizo/trastero, con los zapatos, ¿gasolina? y unas cuantas historias más)"….errr…. estoooo… menos mal que no ha visto la cara de asco+odio que le he puesto en ese momento, aunque al final me he resignado a dejar ahí las patatas, cebollas y ajos, como si estuviera en mi pueblo. Bueno, que esta señora es una paranoica de la seguridad ya lo sabía yo de antemano (ayer por la noche, la primera lección fue cómo cerrar correctamente con llave las infinitas cerraduras de la casa para que no le roben; esta mañana, explicación acerca de dónde están los infrarrojos en el jardín –flipas!!– y cómo apagar/encender la alarma), pero lo de sus manías con "lo artificial"… digno de mención: en esta casa no se puede usar mistol/fairy para fregar los platos porque "los jóvenes ahora los usamos demasiado y no somos conscientes de los peligros que entrañan y los riesgos de cáncer"… aunque algo de razón habrá que concederle a la señora cuando a llegado a los 72 y está bastante "energética" y sigue trabajando de vez en cuando.  En esta casa se usa un aceite (que no hace nada de espuma, cosa que yo siempre he necesitado para convencerme de que estoy lavando de forma adecuada) que "deja todo reluciente". Ajá. Aún no me ha explicado (aunque lo hará en breve) que en esta casa no se lava la ropa con detergente común, sino que se usa un "detergente natural" (será para que la ropa no coja cáncer de hilo??) que te la deja igual de sucia, pero con la mitad de color y el doble de pelotas. Ah, y no le preguntes por un supermercado económico, porque te manda al más pijo y caro de la zona (ya pija y cara de por sí)o si hay Todo a 100 ("Uy, no sé, no sé… Bueno, haber, habrá; pero como yo no voy a esos sitios….").

Para más inri, yo que no soy nada ñoño, ahora estoy echando mucho de menos la vida en la resi. Si vierais cómo me despedían ayer Setsu, Hsuliping y Egle… Hombre, está claro que les seguiré viendo, que estamos a 30 minutos, pero no va a ser igual. Menos mal que ayer me ayudó Yosuke con la mudanza, porque entre la cantidad de cosas que traía (y eso que he dejado algunas en mi habitación de la resi –que seguiré pagando… por si acaso–) y el recibimiento que tuvimos… Resulta que está aquí en la casa pasando unos días Wachi (pronúnciese "guachi"; no es coña el nombre! a que es "chuli"? jajaja), la hermana MAYOR de mi obachan (creo que tiene 82 años) y cenamos con ellas. Ya digo que menos mal que estaba Yosuke, que es japonés y es capaz de utilizar el registro correcto del idioma, que si no… me funden. Al final de la noche, entre las pintas de la casa y de la habitante, el pobre Yosuke me compadeció y me deseó paciencia y suerte. Ahí va eso. Claro, que si sobrevivo a esto (que lo haré; faltaría plus!), me van a nombrar superhéroe del año.